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martes, 10 de julio de 2012

El futuro de la democracia

He leido estos dias un libro de Norberto Bobbio, titulado el Futuro de le Democracia, que fué publicado en el año 1984, bastante interesante, pues nos presenta la realidad de la democracia, con sus defectos y carencias, e insiste que es la mejor alternativa para el gobierno de las naciones.

Me ha servido realmente, al menos para equilibrar mi posición que en estas fechas, y viendo la evolución de los acontecimentos, es bastante crítica con el modelo aplicado en la realidad, sobre todo en España, en especial el desorden autonómico.

Primero un pequeño resumen para presentar al autor:

Norberto Bobbio (Turín (Italia), 18 de octubre de 1909 - 9 de enero de 2004) fue un jurista. filósofo y politólogo italiano. Bobbio ha sido llamado un socialista liberal, y es percibido como el filósofo de La democracia en el mundo contemporáneo entendida como la busca critica de consensos. De acuerdo con él, son esenciales una participación colectiva y no coercitiva en las decisiones comunes, la alternancia no violenta de los partidos y sectores sociales en el poder, y en los últimos años se mostró como un fuerte partidario del Principio de legalidad, la limitación y separación de poderes  y al mismo tiempo, como socialista, opuesto a lo que percibía como la tendencia autoritaria y antidemocrática de la mayoría de los Partidos Comunistas. Sin embargo -o quizás, consecuentemente- era un fuerte partidario del Compromiso histórico, del reencuentro entre el socialismo y la democtracia y una política por la paz. (tanto interna como internacionalmente)
 

Para ampliatr su biografía, consultar la página http://es.wikipedia.org/wiki/Norberto_Bobbio

El origen del libro citado fué una Conferencia que dió en noviembre de 1983 en el Palacio de las Cortes de Madrid, por invitación de su presidente, el profesor Gregorio Peces Barba, que luego fué ampliada y sirvió para la disertación introductoria que presentò en el Congreso internacional Ya comenzó el futuro, que tuvo lugar en Locarno en mayo de 1984.

Capitulo I. El Futuro de la Democracia
1. Introducción no pedida

Invitado a presentar una disertación sobre el porvenir de la democracia, tema por demás insidioso, me defiendo con dos citas. Hegel, en sus lecciones de filosofía de la historia en la Universidad de Berlín, ante la pregunta hecha por un estudiante de si los Estados Unidos de América debiera ser considerado como el país del mañana, respondió, muy molesto: "Como país del mañana los Estados Unidos de América no me competen. El filósofo no tiene que ver con las profecías [...] La filosofía se ocupa de lo que es eterno, o sea, de la razón, y con esto ya tenemos bastante." Max Weber, en su famosa conferencia, sostenida ante los estudiantes de la Universidad de Munich al final de la guerra,
sobre la ciencia como vocación, respondió al auditorio que le preguntaba insistentemente su opinión sobre el futuro de Alemania: "La cátedra no es ni para los demagogos ni para los.profetas." 

Aun quien no acepte los argumentos utilizados por Hegel y Weber y los considere un pretexto, no podrá dejar de reconocer que el oficio de profeta es peligroso. La dificultad de conocer el mañana también depende del hecho de que cada uno de nosotros proyecta en el futuro las propias aspiraciones e inquietudes, mientras la historia sigue su camino, desdeñando nuestras preocupaciones, un camino formado por millones y millones de pequeños, minúsculos, hechos humanos que ninguna mente, por fuerte que pueda ser jamás ha sido capaz de recopilar en una visión de conjunto que no sea demasiado esquemática para ser admitida. Por esto las previsiones de los grandes señores del pensamiento se han mostrado equivocadas a lo largo de la historia, comenzando por las de quien parte de la humanidad consideró y considera aún fundador de una nueva e infalible ciencia de la sociedad: Carlos Marx.

Para darles rápidamente mi opinión si me preguntan si la democracia tiene un porvenir y cuál sea éste, en el supuesto caso de que lo tenga, les respondo tranquilamente que no lo sé. En esta disertación mi intención es pura y simplemente la de hacer alguna observación sobre el estado actual de los regímenes democráticos, y con ello, retomando la idea de Hegel, creo que ya tenemos bastante. Tanto mejor si de estas observaciones se pueda extrapolar una tendencia en el desarrollo (o involución) de estos regímenes, y por tanto intentar algún pronóstico cauteloso sobre su futuro.

He seleccionado la introducción al capítulo I, para resumir el post, pero recomiendo la lectura, al menos,  del capitulo I completo, pues es bastane esclarecedora.

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